Un proyecto social increíble

Alexia Olivares Arzamendi

Conocí a Amaqtedu casi por casualidad, pero ha sido la mejor de las casualidades.

Amaqtedu (Ama hasta que te duela) es una asociación que busca la reinserción laboral de personas sin hogar a través del arte. Desde pequeña, siempre me ha encantado el arte y cuando conocí esta iniciativa tan bonita y a las personas que había detrás, pensé que tendría que ayudar en esto de alguna forma.

¿Por qué ser voluntario de Amaqtedu?

La primera vez que fui a un taller de arte, pude ver el cariño y la alegría que se desprendía en la sala. Al hablar con Henry, uno de los asistentes, quedé asombrada por todos sus conocimientos de historia y su gran pasión por el arte. Nos mostró todos sus dibujos perfectamente trazados y cada una de las divertidas historias detrás de cada uno. No pude alucinar más al ver el enorme talento que tenía este hombre y de la infinita alegría que me transmitía.

Muchas veces juzgamos a las personas sin hogar o no les miramos dejándonos llevar por el día a día. Pero, ¿cuántas personas con una enorme luz interior nos estaremos perdiendo? En estas sesiones pintamos, nos expresamos y disfrutamos más que nadie. Sin duda, lo que más me gusta de ir a los talleres es el poder hablar ellos, porque la cantidad de cosas que se aprenden del simple hecho de pasar un rato, es increíble.

Cada obra de arte muestra una historia detrás: un origen, una situación difícil, una lucha, una alegría, una pena y hasta un talento maravilloso. Amaqtedu no solo vende arte de personas sin hogar, sino que también se les ayuda a que puedan soñar por llevar una vida digna.  Las segundas oportunidades siempre son las mejores y todos las merecemos.

Si te planteas ser voluntario, no lo dudes. Cualquier ayuda es bienvenida y conocerás a gente  realmente inspiradora. Las personas detrás de este proyecto son unos auténticos cracks, con ellos te sentirás como en casa y te irás siempre con una sonrisa.